jueves, 13 de mayo de 2010

Permuto nada por todo


El arte de “vender humo” trasciende fronteras, trasciende estilos y auto-convencimientos. Trasciende mamaderismos, rodilleras ultra reforzadas y habilidades para ser un ladri. Es un arte y punto. El que no lo entiende o no lo sabe practicar simplemente lo ningunea, olvidándose de que como todo arte, precisa de cierta amplitud de criterio para entenderlo.


Amplitud de criterio que usted querido lector no va a encontrar acá. Descarte de plano esa hipótesis, por lo tanto, los vendedores de humo serán ninguneados como corresponde.

Ejemplos sobran, de todo tipo y color, de los más variados gustos y estilos. Brasil por ejemplo, país de mi actual exilio, es un claro ejemplo de perfeccionamiento de los mercaderes del humo. Al mejor estilo de un acolchado chiquito para cama de dos plazas, la realidad brasuca es un inmejorable mojón en la carrera de los adoradores de la humareda. Es más que un posgrado. Continuamente el acolchado quiere parecer gigantesco y casi que a diario deja las paticas al aire cuando tapa la cabeza (o viceversa).

Brasil organizará el Mundial del 2014 y el pueblo se lo toma con la euforia propia de dicho acontecimiento. Sin embargo, las ciudades colapsan si caen 3 gotas, las sungas son de uso masivo, el tránsito es inhumano, no tienen agua Salus y lo que es peor, varias son las tragedias que se generan cada vez que llueve un poco “más de lo previsto”. Ni hablar de lo que se ve a diario en ese Brasil más allá de la alegría del carnaval y la playa. Es como estar haciendo un asado arriba de un polvorín. Un penal. Igual, los vendedores de humo dicen que todo estará pronto y no habrá problemas, la violencia, los cientos de muertos porque los morros se desarman y el Brasil “oscuro” es sólo eso…humo.

Hasta la FIFA (quizás de los ejemplos más afinados de ladrones en el mundo) aclaró que la veía feucha, porque Brasil está muy atrasado y no se está tomando el trabajo en serio para prepararse como se debe para organizar un mundial. En seguida, casi que instantáneamente, salieron a responder que todo está “según lo previsto”. Lula aplaudió hasta las lágrimas la elección de Rio de Janeiro como ciudad olímpica para el 2016 y parece que muchos son los problemas de esa ciudad antes que armar una villa olímpica y acomodar unos estadios. Capaz que llaman al capitán Nascimento para que les solucione el tema de las favelas, o compran una tela gigante para taparlas. Debe ser sencillo para los vendedores de buzones, ellos están tranquilos.

Por suerte a una escala más mundana, Uruguay tiene ejemplos que invitan a reírse un poco. Desde el Dios del humo deportivo que es Eduardo Acevedo (que se piensa que es Guardiola pero sin acento catalán y en realidad juega menos que los casados contra los solteros) hasta los que literalmente venden humo, venimos aprendiendo rápidamente el arte.

En Nueva Helvecia existe una heladería que efectivamente vende humo, es decir, helado de humo o con gusto a humo. Eso sí que es un visionario, anda llevando! El dueño de esta heladería, un tipo talentoso como pocos, además de ser una fuente de inspiración heladísticamente hablando, parece ser un sensei de la vida, cuestión que es generacional en esa familia de talentos. Los cuentos dicen que el padre de este señor salía (o sale, vaya uno a saber) por el pueblo con un ojo vendado, al mejor estilo Capitán Garfio y cuando alguien preguntaba si le había pasado algo, el pirata voluntario respondía “con lo poco que hay para ver en este pueblo, me alcanza con un solo ojo”.

Acabo de comprarme un parche.

100% Grasas trans

Varias preguntas sin respuesta marcan mis días, casi que a un nivel de desesperación por la ausencia de soluciones. Lo peor de todo es que no tengo la más mínima chance de encontrar algunas de ellas, pero quizás valga el intento. Primero, me pongo a pensar en las verdaderas cosas importantes de la vida, por ejemplo de qué color queda un pitufo si muere ahogado o cuándo Jack Bauer hace cacona. También evalúo otras cosas no tan importantes pero más tristemente tangibles, como pensar desde cuando la grasa se volvió moda y cuál fue el momento en el que la terrajada pasó a ser parte del lamentable cotidiano y su aceptación empezó a ser tácita por unos cuantos.

Reconozco que estoy en una cuenta regresiva de tolerancia, pero hay cosas que exceden hasta el más tolerante pero firme en sus convicciones. A pesar de reconocer mi momento intolerante, me encanta sentirme muy poco flexible hacia lo que me da asco. Al mismo tiempo que me vuelvo viejo, me vuelvo firme en mis gustos y por simple contraste, cada día más me asquea lo que repelo.

Aquel “no somos latinos” del Cuarteto parece ser cada día más erróneo. Lamentablemente. El retardo es colectivo y a gran escala. ¿Uds. imaginan a la unidad de publicidad de Coca Cola - Inglaterra haciendo cantar a los ingleses “te amo de Makano”? ¿Qué necesidad existe de ser tan pero TAN terraja? ¿Alguien se imagina a algún ingles requebrando con I love you de Makaning? La respuesta es NO! Tengo la estúpida sensación que estás terrajadas no eran tan comunes en Uruguay y la imagen que tengo es que no hace mucho, se disfrutaba de un ambiente de mayor salud mental.

Si te gusta el inmundo reggaetón, mandate a mudar a Puellllto Rico, grasún. Anda a requebrar con Don Francisco y hace coritos con el Chacal, porque por lo menos en mi visión de lo agradable, no estás incluido. Obviamente, que no voy a pedir que en un baile o fiesta “normal” (aclaro que es un adjetivo que parece estar cada día más en desuso) no se les ocurra pasar alguna de estas cosas, pero ya la moda se fue al carajo. El terrajamómetro se me fue de escala. Ni voy a hablar de la cumbia villera y esas bostas porque pierde sentido y no vale el más mínimo esfuerzo a pesar de que es parte fundamental del cáncer que nos invade. Intentar explicar el asco sería como convencer a un turco que se coma un lehmeyun, así que por ahora, paso.

Ricardo Arjona merece un párrafo aparte. (Pausa para pulverizar sobre el teclado un poco del CIF Antigrasa de bolsillo que me compré). No tendría lógica alguna criticar al guatemalteco más recubierto de grasa del mundo, porque el tipo hace su negocio recalentando menopáusicas, peeeero…un alto porcentaje de las/os que lo van a ver, merecen un all inclusive en Guantánamo. Dejando de lado la catarata de lugares comunes de las letras, eso de andar tirando tangas y gritando como enfermas está un poco lejos de lo que me gustaría para “la Suiza del sur”. A controlar la fiebre uterina de otra forma, gracias.

Entonces, después de pensar todo esto me doy cuenta que estoy en el horno. Vivo y enfrento sin paciencia y tolerancia cosas que seguirán avanzando cada día más. Los puristas de las buenas costumbres y de la “clase” seguirán escuchando reggaetón en el celular a escondidas, cantaran canciones de tipos con colgantes con símbolos de dólares en el cogote y mientras voy por la calle voy a seguir escuchando el “a tu cola le falta crema” de algún ringtone.

Me quedo con los brasucas y su samba, a pesar de que algún grasún camuflado dirá que son muuuucho más terrajas que nosotros, los cultos uruguayos.

No es lo mismo, eeeee distinto


Se me dio por escuchar a Marley, como buscando una especie de oasis mental, lo que hizo que casi automáticamente y “sin pasaporte” se me fuera la cabeza para Punta del Diablo. Por lo menos para el Punta del Diablo que me gusta a mí, ese, el que no estaba de moda, ese al que la gente no le decía “PdD”…

Me abruma darme cuenta como la gente tiene la capacidad de cagar todo, que lo tiró. Todo se transforma siguiendo un estúpido olor a “moda” que me crespa un poco más los nervios.

Lejos estoy de considerarme un pionero rochense, pero en mi realidad sí lo son mis viejos, que hace ya muchos años veían como el nirvana a un pequeño pueblito de pescadores con la mejor playa del Uruguay, clasificación que puedo discutir con quien quiera discutir. Sin dudas que lograron pasarme esa herencia mental de forma potenciada y aún sigo pensando que, a pesar de los retardados, aquella playa sigue siendo mi nirvana…

Sin embargo, en poco tiempo varias cosas han cambiado y la gran mayoría, para peor. Hace no mucho tiempo, 5 o 6 años, aún veía a Punta del Diablo y me acordaba de aquella despreocupada y disfrutable infancia. Todo a un “tiempo Rocha”, con poco ruido, casi sin transito que jodiera, bolichitos que pasaban reggae y si llegabas con una cerveza o una caipirinha te daban un vasito con hielo en la puerta para que no se te calentara lo que estabas tomando.

Hoy todo cambió, porque la moda hippie-cheto rinde. Al que seguro no le rinde demasiado es al folclore del balneario, que en unos años pasó a tener TRÁNSITO, cuadriciclos con salames de todas las edades que revolotean como moscas en la mierda y se generalizó una visión del “negocio” un poco lejana a que se estaba felizmente acostumbrado.

Aparecieron los boliches que se creen estar en la barra, con DJ Poronga y DJ Hemorroides como sus principales atracciones, con cerveza que cotiza como una córnea y demás bostas. No faltan los que le dan de punta a la caña con botella de plástico, pero que para meterle “onda” lo cortan con algún energizante, de esos que promocionan a DJ Poronga y demás asesinos de la calma musical a la que me gustaba disfrutar.

También se podía alquilar como estando en Rocha y no en la parada 5 de la mansa o cosa por el estilo. Lo bohemio tenía su atractivo hasta que se convirtió en moda. Ahí, en ese preciso momento, alquilar un rancho en Punta del Diablo sale más caro que un bidón de Salus en el desierto y se difundió como una peste esa cultura de “garcar al prójimo” siempre que se pueda.

Pero en fin, espero de corazón que los retardados sigan su curso, que así como vinieron se vayan, que la moda siga su camino pudriendo mucho de lo que va tocando y que algunas cosas vuelvan un poquito a lo que eran.

Lo escribo y me doy cuenta que no va a pasar, pero la intolerancia en franco aumento me va llevando a canalizar del alguna forma. Capaz que organizando una fiesta en Punta Yeguas (PYs, para darle onda), con canilla libre de energizantes, mucho DJ “cool” y cuadriciclos a voluntad se disminuye un poquito el impacto de los retardados.

Capaz que se confunden de "punta"...

El culto del chapoteo


Yupiiii, año nuevo, vida nueva. O no.

El año casi que arrancó de la misma forma que terminó, deseando vacaciones como loco y entendiendo que cada día que pasa me convierto en un ser más primitivo. De forma similar a las plantas, o incluso a los pollos, mi organisssmo responde al fotoperíodo, es decir, a las horas de luz. Cuando anochece a las 21 hs, hace calor y la mente busca como lugar feliz la playa, mi cabeza se endurece, se enrosca en sí misma y suertempila si intento tener algo positivo de ella.

Igualmente he logrado sobrellevar bastante bien las ganas de cortarme las pelotas en juliana, quizás con una madurez impropia de mi alterado y baqueteado estado mental. El entorno realmente ayuda, porque poca importancia le dan los brasucas al mes de enero. Toda la estructura “normal” del año se mantiene e incluso llegan momentos claves del año como las pruebas para entrar en las distintas facultades. Mal de muchos…

Igualmente, he decidido tomar una actitud proactiva y no hipotecar la más mínima chance de tener vacaciones cuando me lo pide el cuerpo y la capocha. Ya que el mundo se rige por tres premisas de aceptaciones tácitas, me voy a proponer usar una de ellas. La estupidez humana, la impunidad de las publicidades del “tránsito lento” y el respeto laboral a las creencias religiosas son esas cosas que todo el mundo parece aceptar de una forma hasta macanuda.

Ya que no me considero estúpido ni tengo problemas para ir hasta donde el rey va sólo, y mi “tránsito” es normal voy a dedicarme al culto religioso. Culto que quizás no sirva para un corno, pero que tendrá como mandato principal el estar prohibido trabajar o estudiar o realizar tarea demandante de esfuerzo en la primera quincena de enero. También lo podemos internacionalizar al servicio y modificar para los primeros quince días de julio si Ud., estimado fiel, está en el hemisferio norte.

Hace unos días le mandé un mail a Edir Macedo (sumoladri@paredesufrir.com) y le pedí permiso para usarle un poco de su tan “exitoso” emprendimiento comercial, digooo, religioso.El tipo no me contestó porque debe estar ocupado nadando en su arca de plata al mejor estilo Rico Mc. Pato, así que libremente le pondré a mi culto “Pare de Sufrir en la primera quincena, después reviente”.

Creo que el nombre tiene “gancho” y va a caminar. Haremos talleres para diseñar estrategias a lo largo del año para que el jefe se coma el chuco. Por ejemplo, todos los viernes hay que ir de patas de rana y rezarle al este. Venderemos el “bronceador de la descarga” y el sagrado manto de la esterilla. Hay que pulir la idea, pero con la buena voluntad de todos los desesperados fieles, lo lograremos.

En el nombre de la playa, la birra y el bronceador de coco, caplosh! (ruido de zambullida, tengo que mejorar los efectos…)